La perilla del horno indica la temperatura que quieres, no necesariamente la que el horno alcanza. En los hornos domésticos es bastante común que haya diferencias de varios grados, y a veces de más de 20 °C. Si tus bizcochos se queman por fuera y quedan crudos por dentro, o tardan mucho más de lo indicado, es probable que tu horno no esté marcando bien.
Qué necesitas
Un termómetro de horno, que es un termómetro diseñado para quedarse dentro del horno mientras está encendido. Los hay de esfera y digitales con sonda. Son económicos y es una de las compras más útiles para quien hornea con frecuencia.
Paso a paso
- Coloca la rejilla en la posición central y pon el termómetro en el centro de la rejilla, donde puedas verlo a través del vidrio.
- Enciende el horno a una temperatura de referencia, por ejemplo 180 °C.
- Espera al menos 20 minutos después de que el horno indique que ha llegado a la temperatura. Las paredes y la base tardan en calentarse por completo.
- Anota la lectura del termómetro. Evita abrir la puerta para no alterar la medida.
- Toma varias lecturas cada 5 minutos durante unos 15 o 20 minutos. El horno enciende y apaga el quemador o la resistencia para mantener el calor, así que la temperatura sube y baja.
- Calcula la media de las lecturas. Esa es la temperatura real aproximada de tu horno en esa posición.
Cómo interpretar el resultado
Si la media es, por ejemplo, 165 °C cuando la perilla marca 180 °C, tu horno calienta unos 15 °C por debajo. En ese caso, para hornear a 180 °C reales, tendrás que ponerlo alrededor de 195 °C. Conviene repetir la prueba con otra temperatura, como 220 °C, porque la desviación no siempre es igual en todo el rango.
Anota la diferencia en un papel pegado cerca del horno. Así no tendrás que recordarla cada vez.
Detectar zonas calientes
Casi todos los hornos calientan más en unas zonas que en otras. Para verlo, cubre una bandeja con rebanadas de pan de molde y hornéalas unos minutos a temperatura media. Las rebanadas que se doren antes te mostrarán las zonas más calientes.
Si hay mucha diferencia, gira las bandejas a mitad de cocción, siempre después de que la masa haya fijado su estructura. En bizcochos, espera a que hayan pasado dos tercios del tiempo.
Hornos de gas sin termostato
Algunos hornos de gas sencillos no tienen termostato: la llama se regula a mano y no mantiene una temperatura fija. En ellos, el termómetro es todavía más importante, porque es la única forma de saber a qué temperatura estás horneando. Ajusta la llama poco a poco hasta que la lectura se estabilice.
Otros factores
- Los moldes oscuros y los de vidrio absorben más calor y doran más rápido.
- Una piedra de hornear o una bandeja gruesa ayudan a estabilizar la temperatura.
- Abrir la puerta con frecuencia hace bajar la temperatura varios grados cada vez.
Si una receta indica la temperatura en Fahrenheit, consulta la tabla de temperaturas del horno antes de hacer los ajustes.